domingo, 4 de noviembre de 2012

797. Jackpot: este pueblo es un juego

(Desde Las Vegas)



El episodio 6 de la cuarta temporada de CSI Las Vegas, una serie sobre los expertos en escenas de crímenes, arranca con la imagen de una caja envuelta en papel madera.
 
En penumbras, el médico forense Al Robbins la abre y ve un tarro parecido a los de pintura de 20 litros. Al destaparlo se encuentra con la cabeza de un hombre.

La detective Catherine Willows entra en el laboratorio y se sorprende. Toma el reporte de la investigación y lee que la cabeza fue enviada desde Jackpot.

-¿Dónde está eso? -pregunta.

Yo te digo, divina: queda a 727 kilómetros de Las Vegas, sobre la ruta 93, al norte del estado de Nevada, en el condado de Elke, casi en el límite con Idaho.

 
En 1959 recibió oficial y originalmente el bautismo: Jackpot, como se le dice al premio mayor que dan las máquinas.
 
O sea: es un pueblito que nació para apostar. Y de eso vive.

La muerte es otra cosa: hay cinco casinos abiertos las 24 horas donde se puede dormir, una estación de servicio, una oficina postal, una escuela, un departamento de bomberos, un almacén, tres iglesias (una católica, una mormona y una bautista), un club de golf e incluso un aeropuerto, pero no hay cementerio.

-Le falta ese símbolo supremo de la existencia civilizada... -dice el periodista David Toll.

Tampoco hay muchas viviendas: cientos de habitantes se acomodan en casillas o casas rodantes, acá llamadas camper, trailer, motorhome o recreational vehicles (RV).

Jackpot se extiende a los costados de la ruta, con callecitas llamadas Dados, Blackjack, As, Hold'em y Ruleta. En verdad se extiende poco, porque las montañas lo aprietan al este y al oeste. El paisaje desértico de altura es salvajemente atractivo; el aire, limpísimo.

Se nota demasiado cuando salís de las salas de juego, donde se puede fumar y te aturde el ruido de las tragamonedas y la música de ambiente, siempre bastante alta.

Uno enfrente del otro, sobreviven los dos casinos que dieron vida al pueblito: el "Horseshu" y el "Cactus Pete's".

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Ahora ambos pertenecen a la empresa Ameristar, también dueña de la estación de servicio, del almacén y de unas cuantas tierras. Ofrece 415 habitaciones y tiene más de 600 empleados, casi todos extranjeros, la mayoría latinos y de ascendencia mexicana.

 
-Hay argentinos, sí -me dice Juan, un recepcionista mexicano-. Creo que son 7 u 8. Hacen tareas de aseo.

Por supuesto, me pongo a rastrearlos: quiero saber cómo es que terminaron en este pueblito insólito del norte de Nevada. Pero es tarde y ya no queda nadie limpiando cuartos.

Podría irme a dormir, porque me desmayo del cansancio tras haber manejado siete horas y pico. Nah: llevo cinco días en estas tierras sin apostar un mísero dólar de los 480 que me autorizó la AFIP para una estadía de un mes en los Estados Unidos. Decido que es tiempo de tirar algo de guita.

Exactamente cinco minutos: ese es el tiempo que tardo en tirar algo de guita. Levanto la vista algo incrédulo, sintiéndome perdedor y muy pavo. Decenas de blancos-anglosajones-protestantes (los WASP), todos mayores de 60 años, les hablan a las tragamonedas, las acarician, les imploran, las insultan, las llenan de dólares. Una vez me acosté más deprimido, pero Enzo Francescoli había anunciado su retiro del fútbol.

Al día siguiente voy directamente a ver a Kris Ann Brown, la jefa de Relaciones Públicas del complejo "Cactus Pete's".

-Hubo un par de argentinos trabajando en nuestra compañía -cuenta- pero ahora no, no hay ninguno.

-Qué raro -le digo-. De "7 u 8" a "ninguno" en menos de 24 horas...

Kris Ann sonríe:

-Lamento no poder ayudarte. Fue un placer conocerte. Que tengas buen viaje.

Y me estoy yendo, nomás, porque se viene otra visita del presidente Barack Obama a Las Vegas. En el estacionamiento me cruzo con dos empleados que juntan hojas y hablan en castellano.

-¿De dónde son?

-Mexicanos, pues -contesta uno de bigote obvio.

-¿Tienen algún compañero argentino?

-Tú eres el reportero, ¿no?

-Sí.

-Pues sí que hay argentinos aquí. -Se le ríe el bigote obvio.- Pero no quieren hablar contigo. Les da vergüenza andar limpiando, pues. Tú sabes.

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De película delirante

El capítulo titulado "Jackpot" de la serie CSI Las Vegas salió en 2004 y no se filmó en el pueblo. Por lo tanto, el único registro con imágenes reales es la película Roadside Prophets (Profetas ruteros).

Dirigida por Abbe Wool, se estrenó en 1992 y se transformó en un producto de culto, sobre todo entre los jóvenes. La historia se le ocurrió en una noche de borrachera al escritor y policía David Swinson, amigo del gran periodista extremo Hunter S. Thompson.

Es un delirio: el músico John Doe sale de trabajar en una fábrica y en el estacionamiento se cruza con un compañero nuevo. Los dos son motoqueros. John usa una Harley Davidson de 1957 que sería la envidia del vicepresidente Amado Boudou. Van a un bar de desnudistas. El compañero nuevo mete una moneda en un videojuego y se muere electrocutado. Antes le había contado a Doe que conocía un lugar mágico: un casino donde están las mujeres más lindas del mundo.

Doe lo crema, pone las cenizas en un tanque de combustible de moto, agarra su Harley y encara la ruta en busca del lugar mágico, cuyo nombre, cree recordar, es "ElDorado". 

En el camino se le suma porque sí un personaje muy bizarro interpretado por Adam Horovitz, cantante y guitarrista de los Beastie Boys. Y por ahí también aparece el actor John Cusack haciendo de un tuerto intenso y al borde de la locura.

Doe y Horovitz encuentran un sitio llamado ElDorado sobre la ruta 93. Pero no hay ningún casino ni estás las mujeres más lindas del mundo: es apenas un lago lamentable.

Lo que sí hay es una casa rodante desvencijada donde está David Carradine, el protagonista de Kung Fu, solo como ídem, luciendo un inexplicable esmóquin, sentado en una silla, tocando la guitarra y drogándose. Se drogan los tres, y en una epifanía Doe recuerda que el motoquero antes de freírse había dicho: "¡Todos tienen suerte en Jackpot!".

Entonces hacía ahí van, ahí llegan, ahí se ponen a jugar a las tragamonedas y pierden hasta las motos.

796. Serie "Querido diario": Día 11: Velocidades

(Desde Las Vegas)
   
Cuando supe que me tocaba cubrir las elecciones en Las Vegas, una de las cosas que hice fue buscar información sobre los latinos: quería encontrar algún bahiense, o al menos un argentino, para contar su historia en el contexto del relevante voto de la comunidad.

Y una fuente fue el censo de 2010. Ahí, al consultar la composición de la población en Nevada por localidad y según la etnia, surgió que en un sitio llamado Jackpot más de la mitad de los habitantes tenía origen hispano.

Lo que más me atrajo, igual, fue ese nombre alucinante. ¿Por qué lo habían bautizado como el premio gordo de las tragamonedas? ¿Qué había detrás?

Así llegué a alquilar un Suzuki SX4 gris y nuevito, sin patente siquiera, y atravesé el desierto por rutas desiertas que igual marcaban "Velocidad máxima: 70 millas por hora", o sea 113 km/h, y por ahí pisé un poquito el acelerador, total no había nadie, total ni patente tenía: así llegué a que me persiguiera un patrullero como en las películas, igualito-igualito, con sus luces rojas y azules, su sirena, su policía con anteojos de sol ordenándome por megáfono que frenara.

Frené. Él estacionó atrás. Bajó, se acomodó el cinturón, se acercó.

-¿Qué dice, oficial, cómo le va...?

-No descienda del vehículo, señor. Páseme su licencia y los papeles, por favor. ¿Sabe por qué lo detuve?

-Ni la menor idea.

-¿Cuál es la velocidad máxima permitida?

-70 millas por hora. ¡Usted debería saberlo mejor que yo, oficial!

-Esto es serio, señor: usted iba a 96 millas por hora [154,5 km/h].

-Uh, no me diga... Tal vez justo agarré una bajada y...

-El terreno era bastante plano, señor.

-Bueno, oficial, le juro que no me di cuenta y le pido disculpas. No vine a este hermoso país a quebrar la ley.

-Pero lo hizo. ¿A qué vino?

-A cubrir las elecciones. Soy periodista. ¿Por quién va a votar usted, oficial?

-Eso no es de su incumbencia.

-Depende. Mire: uno puede aprender mucho de la mejor democracia del mundo y de sus grandes servidores públicos, como usted.

-Lo primero por aprender es que hay leyes y debe obedecerlas. Y si no, hay un castigo.

-Lo entiendo perfectamente. Pero por favor, oficial, entiéndame a mí: soy argentino, y si usted me pone una multa, para pagarla tendré que vender a mi hermanita...

Jerry por fin aflojó y se rió. Nos terminamos sacando una foto frente al patrullero.
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Más información en lanueva.com/estadosunidosvota2012

sábado, 3 de noviembre de 2012

795. Serie "Querido diario": Día 10: Trapitos

(Desde Las Vegas) 

(Foto: barackobama.com)

  
Me levanté a las 6:30. Mi plan -un poco tristón- era llegar a la lavandería apenas abriera, a las 7; poner la ropa en la máquina y darme una vuelta por el Centro Comunitario Las Vegas Este para ver cómo se desarrollaba el día de cierre para la votación anticipada, un mecanismo destinado a favorecer la participación en las elecciones. Puede hacerse por correo o en persona.

El presidente Barack Obama pasó por acá anteayer, especialmente interesado en que la gente ejerciera ese derecho. Fue su décima visita en lo que va del año a este estado indeciso: "Vino más que Céline Dion", tiró el comediante Louie Anderson. Pero, en fin, le fue bastante bien al POTUS: la mitad de Nevada ya votó, y él se agenció el 44% contra el 38% de su rival republicano Mitt Romney, según los últimos números de SurveyUSA.

"Los demócratas llegaron a tener 9 puntos de ventaja -contó el secretario de Estado Ross Miller-. Dos de cada tres votantes tempraneros fueron mujeres, jóvenes, afroamericanos o latinos."

El informe oficial no analizó el comportamiento de los asiáticos como Shuji Hojo, quien también le renovó la confianza a Obama.

Cuando entré en la lavandería "Busy Bee" ("abeja ocupada") sólo se oía el trapeo de míster Shuji, el dueño japonés, sus ojos casi invisibles por el sueño. Eran las 7.

En aceptable castellano, porque vivió un tiempo en Chile, y lanzando algún que otro "weón", míster Shuji recurrió a su paciencia exasperante para explicarme cómo usar uno de sus 43 lavarropas: 
   1) comprar el detergente con 3 monedas de 25 centavos, 
   2) colocar el polvo en un recipiente de la máquina, 
   3) meter la ropa, 
   4) poner 7 monedas de 25 centavos, 
   5) apretar un botón para elegir la temperatura del agua, 
   6) esperar 26 minutos.

Y después tocaba la secadora, que también funciona con monedas de 25 centavos: una equivale a 8 minutos. "Va a necesitar tres quarters, weón." OK, míster Shuji, arigató.

Me estaba yendo (en parte para seguir mi plan tristón y echar un vistazo al asuntito del voto anticipado, pero sobre todo para no escuchar más a míster Shuji diciéndome "weón") cuando la vi venir, empujando a los tumbos un changuito rojo repleto de ropa sucia.

La ayudé a entrar, me dio las gracias en español, le pregunté cómo se llamaba: "María Leiva", me dijo; mexicana, 55 años y tres décadas ya en los Estados Unidos, entre Santa Mónica (California) y Las Vegas.

-¿Y por quién vas a votar? -le pregunté, demostrando que trabajo en cualquier momento, en cualquier lugar, como cualquier weón.

-¡Por nadie! Nada me interesa la política, ¡nada! El gobierno aquí no ayuda. Hace dos años me pisó una mujer con el carro, quedé toda quebrada y me soltaron del hospital al día siguiente por no poder pagar; ni quisieron prestarme una silla de ruedas, ¿a usted le parece? Pues a mí no. La política nada me interesa, sólo Diosito, gracias a Diosito estoy bien, tengo a Diosito y no necesito más.

Aún con secuelas visibles del accidente, del que se recuperó sola en su casa, María tiene trabajo, "gracias a Diosito", en esta zona que conserva el índice de desempleo más alto de los Estados Unidos: 11,8%. María hace tareas de limpieza en el Centro de Convenciones de Las Vegas. Le pagan 8,25 dólares por hora.
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viernes, 2 de noviembre de 2012

794. Serie "Querido diario": Día 9: POTUS

(Desde Las Vegas)

Estados Unidos vota 2012(Foto: Reuters)
 
"White House Press Pool. Name: Abel Escudero Zadrayec. Affiliation: La Nueva Provincia. Date: 1/11/2012. Property of U.S. Government."

Yo fui testigo: al show de una banda de rock consagrada le sacás los bises y le agregás el Servicio Secreto y ahí tenés una imagen bastante certera sobre lo que fue la décima visita que hizo este año el presidente Barack Obama al estado de Nevada.

Lo demás estuvo: prensa nacional e internacional, miles de fanáticos, policías, merchandising, incluso desmayos.

El espectáculo se desarrolló bajo un sol desértico, otoñal pero aun brutal, en el complejo deportivo Cheyenne, ubicado en North Las Vegas, justo donde la burbuja inmobiliaria explotó como en ningún otro lado de los Estados Unidos. En esa zona da lástima la cantidad de casas vacías; algunas de ellas perdieron hasta el 80% de su valor de mercado.

"Forward!" fue la consigna. O sea: "¡Adelante!". Igual a la que enarbolaba el radicalismo cuando era un partido con posibilidades reales de ganar una elección.

El principal motivo del show fue arengar a la gente para que vaya a las urnas. Ya sea hoy mismo (porque termina el plazo para emitir el voto anticipado) o el próximo martes. Hasta ahora, el 46% de los nevadenses registrados ya eligió y Obama tiene 8 puntos de ventaja sobre el republicano Mitt Romney, de acuerdo con la última encuesta de NBC y The Wall Street Journal

Cuando el POTUS decoró el escenario hubo un estallido: 4.500 personas (según Al Nayola, director de Administración de North Las Vegas) se entregaron a una histeria colectiva tipo la que genera en las adolescentes el pibito ese Justin Bieber.

—Hoy sí —me dijo entonces José Antonio, un mexicano que es ayudante de cocina en uno de los principales casinos de Las Vegas.— Ya verás que hoy sí.

Pero no: no hay caso.

La comunidad latina representa un 25% de la población de Nevada, en las escuelas públicas es latino uno de cada tres chicos y la Evita demócrata, Longoria, dio un discurso previo resaltando su origen latino, pero no hay caso: ni ella ni Obama dijeron una sola palabra en castellano.

¿Tanto costaba darles una alegría a José Antonio y los demás hispanoparlantes? Tenían que verle la cara, pobre José Antonio, sudando la gota obesa, gritando "¡Cuatro años más!" mientras la multitud aullaba "Four more years!"...

Obama cautivó igual, con su presencia superestelar y su manejo de la oratoria: a lo predicador de TV por momentos, a lo amigote del barrio en otros, a lo estadista creíble casi siempre.

Yo fui testigo.


jueves, 1 de noviembre de 2012

793. Serie "Querido diario": Día 8: Conservas

(Desde Las Vegas)

Estados Unidos vota 2012(Composición fotográfica: lanueva.com)

En el diario Las Vegas Review-Journal me hacen sentir como en casa. Y no porque haya comida rica como la de mi abuela La Tipa (es algo imposible) o porque sea un medio conservador, sino porque el café de las máquinas es malísimo... aunque gratis.

Entonces, me comporto como Pancho por su hogar y les muestro la cocina para que vean por qué el principal periódico del estado indeciso de Nevada, donde en 2008 obtuvo la victoria el presidente Barack Obama, apoyó explícitamente al candidato republicano Mitt Romney.

El 7 de octubre salió publicado el texto, en cuyo primer párrafo se lee: "Ningún estado sufrió más la penuria económica de los últimos cinco años. Ningún estado tiene más necesidad de empleo que Nevada, que lidera el país con una tasa real de desocupación de al menos el 22%. Ningún estado se beneficiará más con una recuperación económica real".

Y termina así: "La opción es clara. Sólo Mitt Romney tiene los principios y la experiencia que se necesitan para poner a los Estados Unidos otra vez en el camino de la prosperidad".

Semejante respaldo se definió en una serie de reuniones entre los cuatro responsables de la línea editorial del medio: su director Bob Brown, el editor jefe Mike Hengel y los editorialistas Vin Suprynowicz y Glenn Cook.

Bob, por supuesto, tiene poder de veto si algo no le gusta. "No es una democracia", cuenta Glenn, que tiene 42 años y lleva 16 en el diario: ocho en la Redacción y ocho en el área de opinión.

La cuestión es que los cuatro se pusieron de acuerdo bastante rápido: "Pensamos parecido: por algo estamos donde estamos", dice Glenn. Él mismo y su compañero Vin redactaron el contenido.

"La principal razón por la que apoyamos a Romney es que somos un diario cercano al Partido Republicano, un diario conservador. Coincidimos más con las posiciones de Romney que con las de Obama", resume Mike, el responsable de "todo lo que NO es contenido pago" en LVRJ.

Abunda Glenn: "El presidente sumó más deuda que todos los anteriores, y en un solo período de gobierno... Si hubiera hecho lo que prometió, habría sido más fácil tratar de apoyarlo".

Por si no quedó claro, el mensaje es...

"Suficiente, Obama -dice Mike-. Tuvo su oportunidad. Asumió en circunstancias difíciles, y no ha hecho un buen trabajo."

Y así es como el diario Las Vegas Review-Journal en esta elección se transformó en Las Vegas Romney-Journal