sábado, 6 de octubre de 2007

149. El día que todo empezó

(Desde Oxford)

Lo sentí como aquel primer día de colegio, ¿te acordás?

No sabía nada de mis compañeros: ni siquiera cuántos, o de dónde eran.

Fui, qué raro, el último en llegar al edificio del Reuters Institute, en 13 Norham Gardens, muy cerca del gigantesco, hermoso Parque Universitario.

Como era medio tarde (pasadas las 10.30, y no es mito que acá se cumplen los horarios) no pude saludar a nadie y me guiaron a la sala de reuniones, donde la directora del instituto, Sarmila Bose, hizo una introducción sobre el programa.

Después tuvimos que presentarnos, y supe que éramos nueve y que éramos: un inglés de la BBC, una británico-paquistaní de The Independent, un norteamericano de The Washington Post, una rusa, un georgiano, una india, un chino, una canadiense-japonesa y yo, 100% bahiense-argentino. (Realmente, fue un orgullo sacarse la foto con la bandera celeste y blanca.)



Cuando la formalidad terminó (lo cual, en este país, es sólo un decir: casi como una expresión de deseo) el consejero Trevor Mostyn nos llevó a almorzar a un exclusivo club llamado QI. Entrada: verduras y cordero crudo (puaj). Plato principal: cerdo y un vegetal inenarrable. Menos mal que el tinto sumó.

Cafecito, y a recorrer el centro histórico de Oxford con Trevor, que claramente se las sabe todas. Flash total en el Merton College y en Christ Church, y en el hall donde filmaron Harry Potter.

Para cerrar las actividades oficiales, a media tarde fuimos a una taberna con más años que todos los países sudamericanos juntos: una delicia de lugar, de esos en los que podrías quedarte a vivir si fueras un borracho con onda.

En el pub el grupo se fue desintegrando de a poco, hasta que quedamos sólo tres. Hicimos hamburguesas y arrancamos para otros wines. Me dormí tipo 5 (eso acá es una mayúscula exageración) y ahora tengo una lija desproporcionada. Y la cabeza me pide tiempo muerto. Pero no sé por qué. Si hoy es sábado.

jueves, 4 de octubre de 2007

148. Comer para vivir y no...

(Desde Oxford)

Una vez que ayer saqué las cosas de las valijas y más o menos ordené, la verdad es que no tenía demasiadas ganas de arrancar. Estaba cansado, y encima perdió River. Así que sólo abandoné la piecita para fumar algún pucho, porque si osás echar humo dentro de cualquier lugar cerrado le suena una alarma hasta a Gordon Brown.

O sea que ni fui a comprar comida: me arreglé con un tardío desayuno de bienvenida, un par de barras de chocolate y una sopa de sobrecito, y mandé al sobre a la medianoche.

Por eso hoy pude madrugar tipo 9. Tomé un café, me puse al día con los correos, me pegué una ducha y salí al supermercado bajo un extraño sol matinal.


Lista de compras


1) Dos pizzas de pepperoni marca Italian de 330 gramos cada una, hechas en Alemania.
Precio individual: 2,65 libras.
Descuento por cantidad: £ 1,30.


2) Dos botellas de yogur marca Yop de 750 gramos cada una, hechas en Francia.
Precio individual: £ 1,59.
Descuento por cantidad: £ 1,59.


3) Seis huevos orgánicos, marrones, talla medium, marca Co-operative, producidos en el Reino Unido.
Precio: £ 1,59.


4) Una ensalada griega (lechuga, tomates cherry, cebolla roja, queso, aceitunas negras y aderezo a base de orégano), 350 gramos, marca Co-operative, producida en el Reino Unido.
Precio normal: £ 1,99.
Precio reducido por venta rápida: £ 1.
(Esto es: como vence hoy, en lugar de cambiarle la fecha y/o ponerlo atrás en la góndola porque siempre hay un boludo que cae, le bajan el precio.)

5) Dos cajas de jabón/suavizante 2 en 1, en 10 bolsitas de 45 gramos cada una, marca Ariel, hechas en el Reino Unido.
Precio individual: £ 2,85.
Descuento por cantidad: £ 1,70.


6) Una botella de dos litros de limonada, marca Co-operative, producida en el Reino Unido.
Precio: £ 0,59.


7) Un trozo de 352 gramos de queso Gouda holandés, hecho en el Reino Unido.
Precio: £ 2.


8) Un trozo de 272 gramos de queso cheddar marca Co-operative, hecho en el Reino Unido.
Precio: £ 1,36.


9) Dos bandejas de jamón crudo danés (una ahumada y la otra normal) de 250 gramos cada una, marca Co-operative, curado en la Unión Europea y envasado en el Reino Unido.
Precio individual: £ 2,09.
Descuento por cantidad: £ 0,68.


10) Una bandeja de pepperoni de 100 gramos, marca Continental Selection, producido en Dinamarca y envasado en Bélgica.
Precio: £ 1,29.


11) Un paquete de fideos macaroni de 500 gramos, marca Co-operative, hecho en Italia.
Precio: £ 0,59.


12) Una bandeja de comida india (cuatro bhajis de vegetales, cuatro bhajis de cebolla, cuatro samosas de vegetales), 270 gramos en total, marca Co-operative, hecha en el Reino Unido.
Precio: £ 1,99.


13) Dos filetes de bacalao de Alaska marinados, 300 gramos en total, marca Young's, envasados en el Reino Unido.
Precio normal: £ 3,39.
Descuento mitad de precio:£ 1,69.


14) Cinco baguettes medianas, marca Cuisine de France, hechas en el Reino Unido.
Precio: £ 0,99.


15) Un paquete de azúcar de 500 gramos, marca Co-operative, producido en Malawi y envasado en el Reino Unido.
Precio: £ 0,50.


16) Una bandeja de comida lista para microondas, algo parecida al pastel de papas, 300 gramos, marca Co-operative, producida en el Reino Unido.
Precio: £ 0,99.


17) Un pote de ensalada de pasta, queso, pimiento rojo, zanahoria, cebolla y mayonesa, 250 gramos, marca Co-operative, hecho en el Reino Unido con productos italianos, franceses, irlandeses e ingleses.
Precio: £1,19.


18) Un pote de ensalada de papa, cebolla y mayonesa, 375 gramos, marca Co-operative, hecho en el Reino Unido.
Precio: £ 1,49.


19) Una ensalada de varias verduras imposibles de reconocer excepto la zanahoria (para vos, French Fries), 200 gramos, marca Co-operative, producida en el Reino Unido.
Precio: £ 0,99.


20) Un pan lactal de rodajas gruesas, 800 gramos, marca Co-operative, hecho en el Reino Unido.
Precio: £ 0,59.



Totales

24 productos,
31,93 libras,
o sea...
208 pesos argentinos



Al mediodía le entré a la ensalada griega y me hice un par de baguettes: una con queso cheddar y jamón crudo ahumado y la otra con pepperoni y el queso holandés.


Observaciones

* Todos los que me conocen saben que aunque llevo casi la mitad de mi vida viviendo solo (excepto el período en el que estuve con mis abuelos paternos), no sé cocinar ni me interesa aprender: me parece una flagrante pérdida de tiempo. Pero de hambre no me voy a morir.

* Como todo acá, los supermercados son tan ordenaditos que casi invitan al vandalismo.

* ¿Vio, La Tipa, que como pasto? Más me gustarían sus ravioles amasados a mano en la mesada de mármol de su cocina, pero...

* Sí, la marca Co-operative es como Great Value o Primer Precio. Y de hecho se la podría calificar de comida.

* No, no soy tan rata como parece. Créanme. Por favor.

* Y no, tampoco tengo puta idea de qué son ni los bhajis ni las samosas, pero parecían sabrosas.

* A mis amigos les aclaro que sigo siendo el mismo pese a que compré un par de verduritas y yogur. Estoy sobreviviendo como puedo, no sean hijos de puta.

* Vieja, anoche soñé que me morfaba una de tus tortillas. Cuando me desperté, la almohada estaba toda babeada. EWWWW!

* Mi reino unido por asado de tira. (La Argentina me despidió con una injusta ironía: a Nico Wiñazki se le ocurrió que la despedida debía ser con carne a morir, y fuimos con Pablo y Álex a Gardelito, la parrilla piola de Palermo donde conocí a Henry en mayo. Bueno: cuestión que viene el mozo, elegimos un buen Cabernet y nos pregunta: "¿Y para comer?". Le digo: "Asado de tira. Mucho". Y responde: "No me queda. Nada". La puta que te parió.)

* Francés, ¡mandame los ticket canasta! Y más plata, ya que estamos. Me la re-merezco, vos sabés. Y no exagero. Para nada.

147. Vos la pedís, vos la tenés


[Banquito verde donde uno
puede tomar grandes decisiones,
Jardín de las Tullerías,
París, Francia,
29 de septiembre de 2007.]

miércoles, 3 de octubre de 2007

146. SMS N° 25 y 26

(Desde Oxford)

Ayer martes, antes de dejar París, almorcé y recorrí sitios off con Arnaud Lecomte, un periodista francés amigo que escribe para L'Equipe. Lo conocí en el Mundial de Indianápolis 2002 y lo llamo, con razones, French Eagle. Él se reconoce como un legítimo bo-bo: una categoría muy francesa para definir a quien es, a la vez, burgués y bohemio (bourgeois-bohème). El tipo tiene 42, pelado picarón mirada celeste, sale con una de 26, gana bien y dice que labura unos siete meses por año. Un fenómeno.


Bajé en Londres tipo 23 de anoche, contento por haber exprimido esos días libres que tuve en Oxford, donde estoy ahora. Llegué hace un ratito. Henry, ¡caaaaapo!, me dio una mano con los 60 kilos de equipaje hasta tomar el micro rumbo a este lugar fascinante. Lo primero que hice fue configurar el acceso a Internet desde mi habitación, que por cierto queda en una hermosa mansión victoriana pero tiene dimensiones carcelarias. Ya conocí a una japonesa, un georgiano y una brasileña. Y me voy a desempacar de una vez.

lunes, 1 de octubre de 2007

145. Una cosa que empieza con P

(Desde Parìs)

-Por fin un periodista argentino en serio -me dijo este mediodìa la piba que controlaba el acceso Denon del Museo del Louvre. Y cuando me estaba por sentir bien, agregò-: Casi todos quieren pasar con credenciales falsas.

Y ni siquiera era la entrada por la que querìa entrar, porque en realidad me interesaba correr a ver de cerca la sonrisa de la Mona Lisa (Josè Luis tiene una parecida: esa sonrisa de alguien que sabe algo que todos los demàs desconocemos) y despuès refugiarme en Goya, si es que podìa atravesar vivo el omnipresente scrum de japoneses. [Ese paìs, Japòn, TIENE que estar vacìo. O se turnan para habitarlo. De otra manera, hay algo que no cierra.]

Cuando preguntè, me di cuenta de que me quedaba de paso echarle un ojo a la Venus de Milo y encarè a la escalera. Estuve a punto de chocarme con un tipo que bajaba. El tipo tirò la tìpica exclamaciòn de la sorpresa -la inspiraciòn ruidosa de quien se queda sin aire- y lo mirè, por las dudas.

Y era el papà de mi amigo Andrès.

A ver, a ver, a ver. Cada anio visitan el Louvre màs de siete millones de personas. Y hay muchas puertas, hay muchos horarios: hay muchas posibilidades de que aun habiendo arreglado con alguien para encontrarte abajo de tal cuadro a tal hora, te pierdas y/o llegues tarde.

Yo sabìa que los padres de Andrès (Enrique y Dolores) venìan a Europa y hasta les encajè unos cartones de Parliament para que me transportaran. Pero no tenìa idea de su itinerario.

Una guìa del museo nos sacò una foto, charlamos unos minutos sobre lo bien que lo estàbamos pasando en la luminosa Pagggì Pagggì y quedamos en juntarnos maniana a las 12.30 en Notre-Dame. Me quedan puchos, pero necesito ese refuerzo para los meses siguientes: en Inglaterra un atado cuesta casi 40 pesos argentinos...


Y ahora, damas y caballeros, algunas pastillas para un ràpido update:

§ El jueves, despuès de visitar a Morrison, me encontrè en la Bastilla con Hernàn Campaniello, colega con mucha onda que se mudò a Parìs hace cuatro anios e hijo del Campa, una leyenda del periodismo basquetbolìstico desde la agencia Tèlam. Apenas un par de birras: èl tenìa un concierto y yo me puse a cantar The land of the free and the home of the brave.

§ Del viernes no sè si quiero recordar mucho.

§ Del sàbado no creo que pueda recordar mucho. Voy a intentar. La primera parte es fàcil: al mediodìa llegò Henry de Londres para el partido de Los Pumas y salimos a caminar por ahì. Caminar por ahì significò reventarnos los pies hasta que maso a las 21 nos encontramos con Hernàn cerca de la Torre Eiffel, y fuimos los tres al recital que daba Manu Chao en Radio France, que es como la BBC local. Era gratis, y Hernàn labura en el servicio latinoamericano de la radio, pero no nos dejaban pasar. Hubo que apelar, otra vez, a la làstima exitosa. Grosso, Manu. Delirio y menciòn cuando vio la camiseta argentina que le mostramos.

Ahora viene la segunda parte de ese sàbado y no puedo secar las lagunas: con dos companieros de Hernàn, un franco-espaniol llamado Roberto y un franco-mejicano de nombre Fred, arrancamos para una fiesta de cumpleanios de un tal Hugo, franco-peruano, en las afueras de Parìs, franco-parlante. En un momento ìbamos en el auto de Roberto por una autopista escuchando Calle 13 (?) y atrèvete-te-te-te-te-te y mi memoria piffffffffffffffff, se hace humo. Francamente. Fue una fiesta del carajo, segùn dicen. Me parece que oui.

§ El domingo volvimos con Henry para la zona de la torre asì nos encontràbamos con un amigo de èl que llegaba de Londres con tres irlandeses: habìa que hacerle el aguante. Parìs, no exagero, era la nariz de un dios severamente resfriado de tan verde que la habìan tennido los irlandeses. Y eso que para clasificar debìan conseguir una improbable victoria con punto bonus... Ah, y lo que escabian esos tipos no-se-puede-creer, realmente. Despuès viajamos a la cancha. Se suponìa que Àlex pegarìa unas entradas y no. Al final Henry ligò la de un Àlex martirizado y hubo que parirla en un pub 98% irlandès. Menos mal que estos Pumas estàn jugàndose todo, y que los irlandeses derraman onda y no paraban de felicitarnos por el triunfo (dolida, pero sincera y conmovedoramente). Para cerrar, con Àlex y Juan, un viedmense muy piola, doctor en Biologìa y ex rugbier de Sol de Mayo, morfamos en una de las extraordinarias, exquisitas, expensive callecitas del barrio Latino, ahì donde viviò Cortàzar.

§ El lunes, o sea hoy, luego del Louvre enfilè para el cementerio de Montmartre para saludar a mis amigos Stendhal y Truffaut, me deleitè con el Sacré Coeur y ahora estoy frente al Moulin Rouge (el cabarè màs famoso del mundo, fundado en 1889: anio 2007, menù Belle époque + cena = 175 euros), sobre el bulevar de Clichy, rodeado de sex shops y de àrabes que me miran como si no tuviera con què pagarles estas dos horas de Internet. Lo cual no es cierto sòlo de casualidad.



(Nota: he descubierto que puedo hacerles un semi pito catalàn a estos teclados franceses y meter los acentos invertidos. No serà lo ideal pero al menos deja en paz mi dignidad de escriba. La joda es que para conseguirlo tengo que apretar Alt Gr màs el nùmero 7, lo que hizo que este textito barato me costara carìsimos seis euros -lcdspm- porque demorè una hora y media para escribirlo, pero... Tranqui; ya queda poco: maniana a la noche vuelvo a Londres y el mièrcoles me instalo en Oxford. Et voilà! )