A esta altura de la semana anterior estaba disfrutando de un taller de periodismo digital que organizó el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) y condujo el estadounidense Ryan Thornburg, un tipo que llegó a laburar en el Washington Post pero abandonó para dedicarse a analizar el futuro de la profesión y enseñar en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
Entre otros, a Thornburg lo entrevistaron perfil.com y Clarín. Para el autodenominado "gran diario argentino" se acercó a la Universidad de Palermo, donde se hizo el curso, un tal Alejandro Alfie, con el fotógrafo Gustavo Castaing.
Castaing me dejó fotografiarlo fotografiando.

A Alfie no lo conocía. Charlamos dos minutos; me enteré de que hicimos la misma maestría y le conté que quería publicar algo sobre Thornburg en mi blog.
-Che, ¿te jode que presencie tu entrevista? -le pregunté.
-Sí, la verdad que sí -dijo.
-¿Me estás hablando en serio?
-Sí.
-OK.
Alfie se sentó en el aula frente a Thornburg y al lado de la traductora que haría posible el diálogo. Yo me puse a revisar el correo y a editar la página del diario en una máquina del fondo.
En una de esas, Alfie se paró y fue a hablar con el director ejecutivo de Fopea, Andrés D'Alessandro, que estaba en otra computadora.
-Che, Abel, vino a pedirme que nos vayamos todos.
-Está en pedo. Yo estoy laburando. Que se vaya él. ¿Quién se cree que es?
Hablé lo suficientemente fuerte, para que Alfie escuchara. Y se dio vuelta. Entonces le dije:
-¿A qué viene tanto secreto, flaco? ¿Te pensás que estás haciendo el Watergate?
-Es que vos sacaste las mismas fotos que mi fotógrafo y querías participar de mi entrevista...
-No. Aprendé a escuchar. Te dije que las fotos eran para mi blog, y no saqué lo mismo que "tu" fotógrafo: le saqué a él trabajando. Tampoco te pedí participar de "tu" entrevista: te pedí presenciarla, de onda.
No me contestó. Volvió a su asiento y le hizo otra pregunta a la traductora para que ella se la trasladara a Thornburg.
Quise quedarme para hablar de inseguridades y mediocridades, pero los minutos pasaban y Alfie seguía preguntando. Y como yo tenía reunión del Equipo de Investigación de Fopea, me fui.
La nota de Alfie salió tres días después en Clarín.
Thornburg escribió en su blog que Alfie "hizo los deberes" antes de entrevistarlo. Y está claro que Thornburg es muuuuy polite -y que sabe poquísimo castellano.
Sólo en ese primer párrafo veo las siguientes falencias:
1) La universidad donde da clases Thornburg es la de Carolina del Norte, pero en Chapel Hill. Porque también hay sedes en Greensboro y Charlotte, entre otros lugares.
2) El entrevistado se llama Ryan, no "Ray". Ray es otro nombre o el apodo de los Raymond.
3) A menos que la idea sea compartir con los lectores que el redactor es tartamudo, se escribe "tiene" y no "ttiene".
4) "Histo" viene del griego y significa "tejido orgánico", pero no es un vocablo. Se trata de un elemento de composición; se usa para formar una palabra. Por ejemplo, "histología": el estudio de los tejidos orgánicos. Se supone que el autor del texto quiso referirse a un "hito".
5) "Sitio" no es un sustantivo hermafrodita: es masculino. Entonces, si abrís un sitio en Internet y no te funciona, LO cerrás.
En fin. Lo bueno de tener una exclusiva, hacer muchas preguntas y disponer de bastante tiempo para redactar es que terminan saliendo piezas periodísticas inolvidables, reveladoras, interesantes, impolutas.