lunes, 20 de febrero de 2012

779. Una zona que me encanta


En 2007 me fui a pasar una temporada en Inglaterra y le dejé el depto que alquilaba a un amigo que recién se había separado.
 
Fue para darle una mano, obvio. Pero también sirvió para obligarme a ver si por fin podía comprar casa cuando volviera.
 
Y cuando volví ahí estaba ella, esperándome.
 
Ella: la casa que siempre quise tener.
 
Ella: antigua y desmesurada; sus techos intachables, su vitral señorial, su escalera de mármol cegador, sus pisos de sonoro pinotea.
 
Y sobre todo su ubicación: avenida Cerri, frente a una estación de trenes que me enamoró desde que el abuelo me la hizo conocer cuando yo apenas si caminaba.
 
Para mí es una zona encantada. Lo digo en serio, eh.
 
Es, aún, razonablemente serena aunque está muy cerca del centro. Conserva cierta sombra centenaria, orgullosa. Y cierta bohemia oxidada. Y cierta nostalgia de cuando bombeaba a la ciudad con el ferrocarril marcando el paso.
 
También es cierto que desde hace décadas se ha acostumbrado al pulso bajito.
 
Pero a mí qué me importa.
 
En breve (cuando después de tres años de angustiante espera concluyan las refacciones en mi casa) podré tomarme un buen cabernet sauvignon parado encima de la mesita que usó Gardel en el histórico bar Miravalles, mirando hacia la estación desde un ventanal enorme, el tren saludándome con un bocinazo.


sábado, 31 de diciembre de 2011

778. No les voy a mentir


Se va el año, que es el quinto de este blog, y yo apenas publiqué 31 posteos.

Podría echarle la culpa al desánimo, al dolor supremo que me provocó el proceso del descenso de River -que fue, sin duda, uno de los peores momentos de mi vida. Pero estaría mintiendo. Como ya dije, es un poco de vagancia mezclada con Twitter mezclado con exceso de laburo.

Y el combo tiene pinta de haber llegado para quedarse, así que no puedo prometer que a partir de ahora voy a escribir más seguido. Sí, en cambio, repito que NO VOY A CERRAR ESTE ESPACIO. Le entraré cuando se dé.

También repito mis gracias a ustedes por darse una vuelta. Gran 2012 para todos. Salud.

martes, 13 de diciembre de 2011

777. Treinta y siete

(Desde Marrakech)


Este lugar es un quilombo maravilloso. Con decirte que me bajé del avión y empecé a caminar los 5 kilómetros que me separaban del hotel, para conocer un poco, y en menos de media hora me ofrecieron merca, andar en camello e incluso una pibita de 13 años: con decirte esto, digo, no alcanza.


Agrego: ves gente que pasea monos, te manguean hasta las plantas, por altoparlantes suenan los rezos musulmanes, la mayoría de las minas anda más tapada que las pelotudas de las publicidades de Activia, las calles casi no tienen nombre visible y si lo tienen está en árabe, con mi oxidado francés del secundario apenas me comunico y así, de pronto, me descubrí en un tugurio de alfombras mugrientas, rodeado de tres túnicas barbudas que me gritaban cosas irreproducibles y a las que recién logré calmar con un billete de 10 dirhams.


Igual, no alcanza.


Hoy al mediodía aparecí por la plaza Jemaa El Fna, un espacio público desbordado e histérico desde donde parten los famosos zocos, esos puestitos de venta que forman un mercado de pulgas que te ronchea de olores, colores, sabores; una meca del regateo que te ofrece desde una lámpara marroquí hasta una chomba Lacoste made in La Salada pasando por merca, andar en camello e incluso una pibita de 13 años.


Pues quería pasar mi cumpleaños 37 solo y en un lugar que fuera un quilombo maravilloso y acá estoy.

martes, 22 de noviembre de 2011

776. Minicrónica tuitera (2): "Zurlo: cascarrabias, divertido, audaz"


1) Osvaldo Zurlo tenía 85 años y un mojón vital inolvidable: el 2 de abril de 1982 cubrió como fotógrafo la recuperación de Malvinas.


2) No fue el único periodista que viajó con la tropa. También, su compañero de LNP Salvador Fernández y José Camarotti, de La Razón.




4) Zurlo: cascarrabias, divertido, audaz. Para llegar al diario con sus imágenes exclusivas de las islas, se hizo pasar por oficial militar.


5) Era el más viejo de los tres reporteros que formaron parte de la "Operación Rosario". Fue el último en morirse. 






jueves, 27 de octubre de 2011

775. El gigante sensible que llora con "El rey león"




Vos lo ves en la cancha, muy musculoso e intimidatorio con sus 2 metros y 6 centímetros...


... y decí la verdad: jamás vas a pensar que Jerome Meyinsse, el estadounidense que juega en Bahía Estudiantes, es capaz de llorar una y otra vez con El rey león.

Y sin embargo...

-Cuando me enteré de que en mi país la película salía en 3D sólo por dos semanas mientras yo estaba en la Argentina, se me llenaron los ojos de lágrimas -dice el basquetbolista de 22 años, que promedia 20,6 puntos y 7,9 rebotes en 9 partidos-. Pensé seriamente en viajar a los Estados Unidos para verla.

No es broma, eh: asegura que se conoce de memoria cada línea de la película. Jerome se calmó únicamente cuando le confirmaron que se estrenaría también en nuestro país, aunque doblada.

-Entonces supe para qué había empezado a estudiar español: para ver y entender El rey león.

El 12 de octubre Jerome fue al cine acá en Bahía. Llegó 20 minutos antes de que comenzara la película, pidió una entrada, pagó 25 pesos, se puso los lentes 3D y se sentó en una butaca. Estaba solo en la sala.


-Estaba tan feliz como se puede estar -dice Jerome en su blog titulado "Aventuras en el extranjero", donde normalmente relata episodios de su carrera fuera del país aunque esta vez se dedica a opinar sobre las canciones, las voces de los personajes y la experiencia 3D de El rey león.

Por ejemplo, el tema traducido que más le gustó es Hakuna Matata. Y le pareció "consistente" que Simba sonara "como una nena".

-Lloré otra vez cuando Mufasa murió -cuenta-. En español es tan triste como en inglés.

Ese día, al salir del cine bahiense, Jerome dijo en Twitter: "Todos mis sueños se hicieron realidad en 3D". 







(Fotos: Juan Corral-LNP y y2jerome.blogspot.com. Publicado hoy en lanueva.com.)