jueves, 2 de junio de 2011
En lo que va de 2011 llevo 20 posteos en 150 días: qué vergüenza. Soy un degenerado. A este paso, el blog se me esfuma.
No sé qué me pasa. Estoy confundido. Necesito un tiempo.
Nah, mentira.
Es simple, es claro, es personal: atravieso un período de efervescencia tuitera, combinado con más laburo y menos energía de lo normal.
Pero tranquilos (?), que Etcétera no se cierra.
Y para mostrar un mínimo de dignidad, paso a cumplir una promesa que hice hace dos meses y comparto unas imágenes del viaje que incluyó el nordeste del Brasil y el Caribe de Venezuela. (N. de la R.: donde dice "mínimo de dignidad" léase todo lo contrario: ¿o qué es esto de postear cada vez menos y tratar de zafarla con un par de fotitos? Me inundó la pavada floguera.)
Brasil
[Adoré esto del crucero: echarme en la popa a tomar un
trago y colgar mirando la estela. Soy un chico sencillo.]
[La cubierta principal: siempre llena,
siempre ruidosa, siempre brasileña.]
[Uno de los muchos bares de
a bordo. Registrame la onda.]
[Salvador, Bahía: comparsa de carnaval
callejero protagonizada por... milicos.]
[La navegación todo el tiempo te
sacudía sopapos así. Una lucha...]
Venezuela
[Bajás del avión y ves un poco de qué se trata
la "revolución bolivariana": otra que 6-7-8.]
[Panorámica paradisíaca: el complejo donde
me alojé, su balneario, las montañitas. Ahhhh...]
[Con ustedes, allá abajo, playa El Agua.]
[Isla de Coche: harina notable y mar esmeralda.
Correcto, esa bestia oceánica soy yo, ¿y qué?]
[En el adiós, pelé carné de timonel
y di una vueltita en un trimarán.]
martes, 17 de mayo de 2011
766. Me acupunturé
Siempre desconfié de cosas que no fueran científicas, racionales, comprobables. Como la religión. O el periodismo, ponele.
Pero también soy periodista porque siempre desconfié. Así, en general: soy básicamente un desconfiado. Me desborda la curiosidad y averiguo para tratar de contenerla.
La llamada medicina alternativa es otro ejemplo de esas cosas en las que siempre desconfié.
Un día estaba en Formosa y una colla vendía tés supuestamente curativos, en bolsitas con etiquetas tipo "Contra el dolor de cabeza" o "Contra las hemorroides".
-¿Y para combatir la histeria no tenés nada? -le pregunté. No quise hacerme el vivo: estaba pensando en joder un poco a una novia que tenía entonces.
La colla dijo que sí y me dio una bolsita de lucera que me costó, creo, cinco pesos. Al volver a Bahía se la regalé a mi chica. Y aunque le saqué la etiqueta, ella se hizo el té, lo probó y me mandó a la puta que me parió. Una injusticia.
El otro día en lo de mi kinesióloga (a la que acudo porque mi cuerpo de 36 años queda virtualmente destrozado por el squash) vi un cartelito que decía "Acupuntura".
-¿Puedo ver qué onda? -le dije.
-Dale.
Y de repente este mediodía me encontré acostado en una camilla, boca abajo, semidesnudo y con tres agujas de más de un centímetro clavadas en distintas partes de la pierna derecha.
-Son puntos maestros para combatir el dolor liberando exceso de energía. Porque se nota que sos bien yang: bien activo -dijo mi kinesióloga.
Se me ocurrieron varios chistes malísimos, pero sobre todo sentí que me desangraba.
-Cero sangre, eh -me dijo-. No se toca ningún vaso.
-OK, dejo de mariconear. Escuchame una cosa: ¿por qué, teniendo un diplomón de la Universidad de Buenos Aires que acredita tu condición de licenciada en kinesiología, te volcaste a estas artes oscuras?
-Pará: es un tratamiento alternativo chino, milenario. Cuando lo que aprendí en la facultad no funcionaba, me pregunté qué había más allá de lo convencional. Descubrí la acupuntura por una bailarina del ballet. Y me puse a estudiar.
-¿Y funciona?
-Funciona. En muchos casos.
-¿Y entonces por qué no se usa más?
-Por una barrera cultural. Nos hace falta abrir el campo de visión.
Ahora veo que tenía una aguja clavada en el gotsu, otra en el sobi y otra en el akiresuken. Mirá vos.
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lunes, 2 de mayo de 2011
765. #BinLaden y #MísterKane
Anoche estaba deleitándome otra vez con El ciudadano cuando de pronto le eché un vistazo al teléfono y en Twitter leí que el presidente estadounidense Barack Obama estaba por dar un discurso en cadena nacional.
Eran las 10 y pico.
-¿Va a hablar un domingo? ¿A esta hora? Acá pasó algo grave -pensé.
Poco después CNN y The New York Times ya decían que había muerto Osama Bin Laden, "según fuentes oficiales".
Chau míster Kane: automáticamente le mandé el alerta al nochero de lanueva.com y empecé a editar la noticia desde casa. Y avisé al diario papel.
El primer título que publicamos fue: "Estados Unidos anuncia que murió Bin Laden".
Cuando Obama finalmente habló para el mundo y confirmó que el líder de Al Qaeda había caído durante un operativo militar norteamericano, el título cambió: "Estados Unidos anuncia que mató a Bin Laden".
Hola míster Kane: ¿cómo habría titulado el amarillo Inquirer? ¿Tal vez "DEAD" y una fotito? ¿O el inescrupuloso "GOTCHA" que usó el Sun inglés hace hoy exactamente 29 años, cuando el Reino Unido asesinó a 323 argentinos al hundir el crucero General Belgrano fuera del área de exclusión durante Malvinas?
En fin: fue una noche bien movidita para celebrar el Día del Trabajador en un franco semanal.
Pero no era la intención meterle a esto un espíritu de descarga, sino más bien de reconocimiento.
En mi cuenta personal de Twitter (@abel_ez) sigo a menos de 100 tipos. Pero ocho de cada diez son periodistas o gente que maneja información, acá y en otros países.
Por eso resulta una GRAN herramienta: porque me entero al instante de cosas normalmente importantes.
Así que gracias, Twitter. Y a quienes sigo. Y a vos también, míster Kane.
Otros gorjeos
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miércoles, 20 de abril de 2011
764. Peros para mí
1)
Fui a la pelea de Omar Narváez: la primera vez que se boxeó por un título del mundo en Bahía.
El dato de color militante lo dio el ringside, especialmente esa fila de cuadros "kirchneristas" incluyendo a un conductor local de radio y TV.
Pero para mí, lo más importante de la victoria del Huracán fue que la ciudad zafó de graduarse de mufa. El tipo llegó acá invicto y con 17 defensas exitosas; imaginate si perdía...
2)
Me llegó el pack de 10 revistas Orsai.
Abrir la caja, sacar un ejemplar, oler esas hojas, leer esos textos... Ahhhhh...
Pero para mí, lo más importante fue entregárselas a quienes las habían reservado: ver sus caras de japibérzdei.
3)
En 2005, 16 cronistas latinoamericanos hicimos un taller excepcional con el maestro Jon Lee Anderson, organizado en Buenos Aires por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.
De ahí surgió una especie de cofradía profesional buena onda a la que (no sé por qué) bautizaron "mafia latinoamericana". Desde entonces tratamos de hacer un reencuentro real en cualquiera de nuestros países, sin éxito.
Mientras tanto, seguimos en contacto y hace poquito volvimos a celebrarnos virtualmente porque el salvadoreño Carlos Cerote Martínez se quedó el premio Ortega y Gasset gracias a un magnífico laburo titulado "El criminalista del país de las últimas cosas" y porque el ecuatoriano Jorge Bob Esponja Imbaquingo ganó la beca Knight en la Universidad de Stanford.
Solemos celebrarnos: cuando la uruguaya Ana Laura Lissardy sacó una novela, cuando el venezolano Boris Muñoz pegó la Nieman en Harvard, cuando la chilena Francisca Skoknic clavó una distinción con CIPER, cuando yo metí el programa Reuters en Oxford... etcétera. Nos encanta.
Solemos celebrarnos: cuando la uruguaya Ana Laura Lissardy sacó una novela, cuando el venezolano Boris Muñoz pegó la Nieman en Harvard, cuando la chilena Francisca Skoknic clavó una distinción con CIPER, cuando yo metí el programa Reuters en Oxford... etcétera. Nos encanta.
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miércoles, 6 de abril de 2011
763. ¡Eu, tánatos!
Hoy me enteré de una historia durísima y triste que me hizo pensar en algo que pienso desde hace bastante.
Resulta que en 2005 un tipo chocó con el auto en la ruta, cuando volvía a Bahía luego de trabajar en el sur. Fue el único sobreviviente. Al menos técnicamente: quedó en estado vegetativo, irrecuperable. Desde entonces sólo pestañea. Tuvieron que hacerle una traqueotomía para facilitarle la respiración. Se alimenta por una sonda. No siente nada.
Ahora tiene 40 años y lleva cinco en un geriátrico, atendido las 24 horas por un equipo médico de unos 12 profesionales entre doctores, enfermeros, kinesiólogos, terapistas.
Semejante despliegue cuesta unas 50 lucas por mes. Como el tipo laburaba en una multinacional, la ART paga religiosamente para "evitar problemas" con un cliente poderoso. El de la guita sería un dato menor, creo, si no fuera porque miles de personas que sí tienen esperanzas científicas reales de recuperación no pueden acceder a coberturas adecuadas.
Su padre -me cuentan- va a verlo todos los días, y dice que espera algo que no existe: un milagro. En cambio, su mujer ya no aparece tan seguido. Me dicen que es muy bonita. Se habían casado un par de meses antes del accidente.
-A casi todos. Pero es laburo.
-¿Y la familia qué dice?
-Son hipercatólicos. La mujer es hija de militar... Qué sé yo: les parece bien sostenerlo con vida. Y como ninguno paga el tratamiento...
-Pero eso es muerte en vida... Un espanto.
Como dije al principio, esta historia durísima y triste me hizo pensar en algo que pienso desde hace bastante: por eso, al tuitear sobre el caso hoy, incluí la etiqueta #EutanasiaYa.
De algo sirvieron aquellas clases de griego: eu + tánatos = "muerte buena". Pero en la Argentina no es legal la eutanasia. Así estés irreversiblemente hecho mierda, suficientemente consciente y dolorosamente desesperado, no podés: no tenés derecho a morir con dignidad. Estás obligado a sufrir y hacer sufrir hasta que la naturaleza defina por vos. Estás obligado a una muerte mala.
Bueno, casi: yo ya arreglé con mis amigos. Tengo un fondo ad hoc en dólares. Si algo jodido me pasa y termino como vegetal irrecuperable, ellos saben qué tienen que hacer para eventualmente gambetear la muerte mala, la ley, la moralina, la bioética, la Iglesia Católica y la puta madre que los parió.
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AEZ
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6:42 p.m.
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