domingo, 21 de octubre de 2012

785. Serie "Querido diario": Día 0: Ayuda

(Desde Nueva York)

Resulta que el mismísimo presidente de los Estados Unidos Barack Obama me invitó a cubrir las próximas elecciones, en las que buscará la reelección frente al republicano Mitt Romney.

Bueno: técnicamente no fue él mismísimo quien me invitó pero sí su gobierno, a través del Departamento de Estado y la embajada en Buenos Aires. Así que yo elijo aferrarme a la sinécdoque desmedida y digo gracias, míster Obama, por esta oportunidad.

Y en esta oportunidad, damas y caballeros, les pido que busquen en sus carteras y bolsillos.

No, plata no les voy pedir. Aunque no me vendría nada mal: la muy querida Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que comanda el muy querido puntaltense Ricardo Echegaray me autorizó para este viaje de un mes la friolera de 480,79 dólares. O sea: 15 dólares por día. Para qué más, ¿no?, si total acá comés por 6 pesitos diarios...

En fin. Lo que les pido, damas y caballeros, es que si tienen ganas me ayuden.

Sí: ayúdenme, por favor. Ayúdenme a hacer la mejor cobertura posible. Que viene a ser la que a ustedes les interese, la que les sirva.

Por eso: ayúdenme. 

¿Cómo? Simple: dándome ideas, sugerencias, contactos, puntas.

Denme.

Por correo a abel@lanueva.com, en mi Twitter @abel_ez, por telegrama o con una paloma mensajera: denme.

Prometo leer todo, contestar todo, evaluar todo. Y hacer todo lo que pueda (o lo que me parezca, bah: para qué les voy a mentir).

Y prometo otra cosa, tal vez menor pero segura e inusualmente justa: les voy a dar el crédito. Es decir, voy a mencionar explícitamente al que me dé algo.

Denme nomás.

Mientras tanto, yo les doy una dirección de Internet: lanueva.com/estadosunidosvota2012, el micrositio específico que preparamos sobre las elecciones norteamericanas. Lo subtitulamos “Eligiendo el POTUS” porque así te abrevian allá al primer mandatario: POTUS = President Of The United States. Y suena gracioso, en serio.

En esa página podrán ver las últimas noticias e informaciones clave, perfiles de los candidatos, algunos videítos propios y audios de LU2, producciones especiales y, entre otras cosas, un “Querido diario” donde espero poder contarles buenas historias, razonablemente entretenidas e interesantes. 

Arrancamos hoy, así. Pero la seguimos pronto. Fuerte abrazo.

miércoles, 22 de agosto de 2012

784. Minicrónica tuitera (4): "Batman te mata"

[Me había olvidado de colgar esta historia. 
Ocurrió el sábado 11 de agosto, 
en el cine Visión 3 de Bahía Blanca.]


1) Un flaco, alto, morocho y barbudo no paró de gritar pavadas durante "Batman" y salió de la sala unas 7 veces. Pensé que nos cagaba a tiros. 

2) Primero la gente se rió, después le hizo "Shhh", después empezó a tener cierto miedo. Cuando "Batman" terminó hubo casi una estampida. 

3) Creo que el tipo estaba MUY drogado. O pifiado del marote. Fue gracioso, moplo y luego, perturbador. Me desilusionó que no pelara una Uzi. 

4) Si hubiera agujereado a la boluda que ATENDIÓ el celular o a los oligofrénicos que hacían ruidito al morfar, yo lo habría aplaudido de pie. 

5) Todo esto tan bizarro e inquietante me ayudó a decidir algo: no vuelvo al cine o terminaré con una peluca naranja tras provocar una masacre. 


 



viernes, 3 de agosto de 2012

783. Minicrónica tuitera (3): "El Sicario Sin Alma"


1) El Sicario Sin Alma se levantó hoy babeando sangre: con ganas de ejecutar. Antes esta sensación le causaba una erección pero ahora qué va.

2) La ausencia de dureza sacó de quicio al Sicario Sin Alma. Y para calmarse un poco, cortó una cabeza como quien se quita la caspa del hombro.

3) A la tarde El Sicario Sin Alma me saludó desde su auto de 150 mil dólares y ahora lo veo morfando en un fancy restaurant. Me provoca asco.

4) Al Sicario Sin Alma no le importa a quién liquidó o si fue justo: deglute los sorrentinos y ríe con un cacho de orégano en el colmillo.

5) Por las noches al Sicario Sin Alma nunca le vuelven sus fiambres: dormiría de corrido si no fuera por esa puta próstata.

6) El Sicario Sin Alma no admite su impotencia; paga cash a chicas que le dan un mimo violento y traga píldoras azules pero igual no satisface.  

7) El Sicario Sin Alma ya tiene la parcelita en un cementerio VIP y firmó un preacuerdo para que quienes hoy lo soportan vayan a su entierro. 

8) El Sicario Sin Alma cree que no hay otra vida y le angustia no tener cómo sobornar a los gusanos que engordarán clavándose su cuerpo fétido.

9) En el fondo, el único consuelo del Sicario Sin Alma es la certeza de que en cierta forma no está solo: hay demasiados Sicarios Sin Alma.  

10) La reputísima madre que te parió, Sicario Sin Alma. Te mando un fuerte abrazo. 



 

sábado, 14 de julio de 2012

782. Me resuena




Viggo Mortensen me ata a una camilla y me tapa con una frazada. Ya me siento incómodo. Mal.

Hace un ratito estaba viendo el primer programa de El péndulo: Varsky entrevistando a Lanata, sabor a poco sobre todo en ciertas respuestas; estaba en casa, calentito, tomando café y comiendo queso y dulce de membrillo (batata no existís) pero 22:30 sonó la alarma del celu y me abrigué y salí al frío bahiense rumbo al hospital porque ¡A LAS 23! tenía turno para someterme a resonancias magnéticas en el tobillo y hombro izquierdos, la primera lesión cortesía del combo squash-vejez y la segunda, tal vez del estrés.

La secretaria de Radiología me pide que llene una planilla que pregunta si uso marcapasos o si en mi cuerpo hay una bala o un cacho de granada. Estaría bueno que fueran metáforas pero no.

No quiero estar acá. Tengo sueño.

Imagino que el radiólogo Viggo Mortensen también tiene sueño y tampoco quiere estar acá.

Viggo de pronto aplaude. Dos veces. Dos aplausos cortitos. Y desde lejos, como un eco apagado, se escuchan otros dos aplausos.

-¿Tienen un código para comunicarse acá? –le pregunto.

-Claro, así avisamos cuando están cargados los datos en el sistema –dice, mirándome con esa mirada bastante terrorífica y magnética que tiene la gente con ojos casi transparentes. Me lo quedo mirando y para evitar parecerle gay (Not that there’s anything wrong with that…) no le pregunto por qué en vez de aplaudir no dicen “Che, ya están cargados los datos” o simplemente “¡Datos!”; a cambio le digo, canchero mal, bien macho:

-Uh, pueden usar ese código para avisarse cuando viene una mina que está buena.

Viggo un poco se ríe, algo incómodo, bastante terrorífico, y ordena que me saque un par de pilchas. En fin.

Entramos en la sala donde se impone La Máquina. El frío es notable, parecido al que hace afuera a esta hora en Bahía -unos 3 grados bajo cero, ponele- pero lo que más me llama la atención es un punchi punchi que suena de fondo:

-¿Y eso? ¿Música funcional? 

-Noooo –dice Viggo, un poco se ríe—: es una bomba de helio. Se usa para enfriar el imán que tiene La Máquina. Está como a 270 grados bajo cero, el helio.

-Uh.

-Bueno: acostate en la camilla y buscá una posición cómoda porque durante un rato no te tenés que mover.

-¿Cuánto rato?

-Y… más o menos media hora por cada estudio.

-Uh.

-¿Listo? Bué –tira Viggo, y procede a atarme y a taparme-. Ahora no te muevas, eh. Arrancamos.


Te dicen que no te muevas y claro, automáticamente querés moverte,  te lo prohíben algo y de pronto necesitás hacerlo, como cuando eras pibito y te decían esto no y vos sólo querías sí, la camilla sí se mueve y La Máquina me traga y empieza a ametrallarme con sus gruñidos, por ahí frena y aparece el punchi punchi infernal ese, ya sé de dónde sacaron las bases rítmicas el house, el trance, ese punchi punchi infernal ahora me parece mi propio latido, estoy acelerado porque claramente estoy por morirme, esa luz tan Víctor Sueiro, la puta que lo parió, tenía razón, nah, es sólo claustrofobia, mejor cierro los ojos o de la desesperación rompo La Máquina, ahora me pica la nariz y ahora la rodilla y ahora la entrepierna, frena la metralleta de gruñidos, suena el latido infernal, cómo hago para distraer la mente jodida y que se me pasen esta claustro luminosa y las picazones, OK, pienso pelotudeces y ya, eso me sale bien: punchi punchi, la bomba de helio, la bomba de Elio Rossi, Elio Rossi diciendo que le gustan las conchas peludas y olorientas, uh, carajo, me viene la carcajada, sale un gruñido que compite con La Máquina, ¿Qué pasa, flaco?, dice el radiólogo, Nada, Viggo, todo bien, digo Nada, amigo, Viggo dice Quietito, dale, tengo que pensar más cadenas de pelotudeces, Viggo Mortensen, mortensen es “muerto” en danés, of course, qué pelotudo, es Six Feet Under esto, Six Feet Under guionado por un pelotudo, que vengo a ser yo, o Viggo, o Elio Rossi, enemigo de Caruso Lombardi, humo humo humo, humo®, no puedo reírme otra vez, estoy muerto, la luz, Víctor, me pica, se me durmió la mano que Viggo me hizo poner abajo del culo, quedó ideal para una paja, la mano, digo, no Viggo, como si fuera la mano de una mina de concha peluda y olorienta de Elio Rossi, nunca lo hice, eh, de adolescente me freakeaba eso, quería el control que no tengo ahora porque no me puedo rascar y si abro los ojos me va a dar un ataque, 77, una banda horrible, prefiero el punchi punchi de la bomba de helio, los tiradores de Elio, tiro cosas que me hacen reír, Falta poco, dice Viggo, lo imagino sarpado de rosca en el aeropuerto donde casi termina en cana por gritar un gol de San Lorenzo, Casas de CASLA y amigo de Viggo le diría al radiólogo Sos un falso Viggo, digo, amigo, conmigo, conmigo no, basta, vos al menos te salvaste del descenso, yo me fui hace un año y me morí un poco, mucho peor que esto fue, peor que la concha peluda y olorienta de Elio Rossi, no me puedo tentar, Ya falta poco, dice Viggo, no aguanto más, estoy mortensen, ya fue, punchi punchi, el frío que tengo es terrible pero tampoco puedo temblar, concentrate, Dale que falta poco, dice Elio, no, perdón, dice Viggo, que me dijo antes que el frío de la sala es por el helio que bombea punchi punchi, y de pronto se mueve la camilla y salgo de la concha peluda y olorienta de Elio Rossi, abro los ojos y ahí están los transparentes terroríficos magnéticos de Viggo, digo: al final no me morí, sobreviví 25 minutos sin moverme gracias a que me puse a encadenar pelotudeces en mi mente jodida pensando en que iba a escribir esto y acá estoy, son las 0:34 y pongo el punchi punchi final.

miércoles, 27 de junio de 2012

781. La tuvimos adentro (macho es el que se fue a la B y volvió)


Sucedió y sentí que me saqué la japi del culo. Y no es que sepa qué se siente tener una japi en el culo. Y no es que haya algo malo con quienes eligen tener una japi en el culo. O sea: es sólo una pobre imagen, gente, ¿tengo que aclararlo?

Sucedió y me desplomé en la butaca, ya sin dolor en el culo porque me había sacado la japi, y no fue que me puse a llorar: simplemente se me cayeron las lágrimas.

Sucedió cuando este sábado iban 42 minutos del segundo tiempo en el Monumental y el enorme Trezeguet clavó el 2-0 y aseguró el regreso de River a Primera, de donde hace un año lo había arrebatado una banda inolvidable e imperdonable integrada por chorros, ineptos, mediocres, cínicos, soberbios, desquiciados, etcétera; todos, TODOS, muy hijos de puta por acción u omisión.

Y uno en situaciones como esa de emoción violenta, en la cancha de fútbol, no dice: "Oh, feneció la horrible pesadilla". Uno se expresa de otra manera.

-¡Se acabó esta mierda! –grité una y otra vez, sin controlar las lágrimas que seguían cayéndose, pesadas, cargadas de desahogo por tanta bronca y dolor acumulados.

-¡Se acabó esta mierda! –les grité al Pollo, a Esteban, a Coco, a Marian, entre abrazos de enfermos en recuperación ahí en la San Martín alta; lo mismo les mensajeé a Pablito y Mariano y el resto de mi banda de la Brown baja; lo mismo les habría dicho a los que no estaban a mano, como Fer o Pato o el Negro o Cristian o Beto; lo mismo les dije por teléfono a Andrés y en vivo a Ernesto y a Diego cuando nos juntamos para clavarnos unas cervezas y brindar porque se había acabado esa mierda y porque nos hicimos más fuertes en las malas y porque somos más de River que nunca y porque la tuvimos adentro pero volvimos y después de un año nos sacamos la japi del culo.