lunes, 6 de agosto de 2007

105. Es para vos, Súperman


Si de chiquito te hiciste el Súperman desde la cuna y cabeceaste el piso y ahora sos uno de esos tantos salames gratuitos que se atreven a discutir a Bahía Blanca como Capital del Básquetbol, y no te bastó esto, esto, esto, esto, esto y esto, ya ni esperes que la medicina te dé una mano. Perdiste, loco. Resignate. Tu familia te va a querer igual, supongo. Y de última, tranqui: siempre habrá alguien en una ONG con ganas de darte de comer en la boca haciendo el avioncito ¡brrrrrrrrrrrmmmmmmmmmm... qué rica la papaaaaaaaa!

Igual, porque me gusta perder el tiempo, te cuento que Bahía acaba de vivir la reeditada Fiesta Nacional del Básquetbol, que incluyó, entre otras cosas, un encuentro solidario con Manu y Pepe, la selección nacional entrenando ocho días para el Preolímpico, un amistoso contra Uruguay (tribunas llenas y gente afuera, no como en Mardel...), un torneo de tres contra tres, una clínica del Oveja Hernández para 50 y pico entrenadores, elección de la reina y el partido más largo de la historia: por lo menos, en Sudamérica...

Acá quisieron venderlo como récord Guinness, pero en cuanto a la extensión existen registros superiores como un Duke-North Carolina de enero de 2006 que duró 57 horas, 17 minutos y 41 segundos, un desafío en Singapur que llegó a las 53 horas y media en noviembre de 2005 y un juego en Alemania que cumplió 33 horas y 35 minutos en abril de 2005.

Aunque, ojo: se pueden reclamar dos lugares en el famoso libro. Uno, por la cantidad de jugadores que participaron (561) y otro, porque un mismo árbitro dirigió las 27 horas (Marcelo Zabala).

Y el resto de las ciudades pueden aspirar -en lugar de sustancias extrañas- a quedar en la historia gracias a la siguiente relación: número de habitantes/Supermanes que se golpearon la cabeza.

sábado, 4 de agosto de 2007

104. On fire



El de rojo, en pleno muñequeo para clavar un triple, soy yo. El que se me viene encima (In your face!!) es el Pantera Gabriel Schamberger, entrenador asistente del equipo de Liga de Estudiantes.




[Foto del Tano Ariel Chiari: mediodía del sábado 4 de agosto de 2007: estadio Osvaldo Casanova: el partido más largo de la historia: Fiesta Nacional del Básquetbol. Mi equipo, Cuarto Poder, perdió contra los caballos del comisario Federico Susbielles, uno de los organizadores del acontecimiento. Pero según los pibes, terminé con notable 5-9 en triples.]


viernes, 3 de agosto de 2007

103. SMS Nº 14


V
iernes, y 100% Robinson Crusoe tras el naufragio de la mala lanueva.com. Ya casi dejé atrás la onda Ojalá-un-comando-etarra-haga-volar-Telefónica y estoy re-Metallica Nothing else matters. (Por no decir "Me chupa un huevo", que queda feo.) Se cree que la semana próxima andará. Andá a saber. Andá a cagar.

jueves, 2 de agosto de 2007

102. Últimas novedades del naufragio


Se fue todo al carajo.

Ya conté acá cómo venía de fulera la mano con el relanzamiento de lanueva.com. Hace un rato nos dijeron en Chantafónica que nuestro servidor, justo nuestro servidor, JUSTO HOY, está roto. Sí. Está roto. Y yo no entiendo por qué no lo cambian, por qué no cambian, por qué no cierran (como diría el Boya), por qué.

El diario decidió volver a la versión anterior del sitio, mientras... mientras... qué sé yo mientras qué. Pero resulta que hay un mientras. Y mientras tanto...

Y mientras tanto necesito dormir y que Mafalda me convide un Nervocalm.

Y mientras tanto ya fue: se fue, todo, al carajo.

miércoles, 1 de agosto de 2007

101. La mala nueva: Wanda Nara


L
a cosa es así: hace como un año y medio que venimos laburando para renovar lanueva.com, la página web del diario, y hoy era (bueno, es; este... ¿será?) el día porque LNP cumple 109 años.

Ayer hicimos las últimas pruebas en el sistema. Parecía todo OK pero. Pero. Fucking pero. Pero cuando anoche me fui de la Redacción, tipo 1:30 de la madrugada, todavía no pasaba nada. Había problemas con el traslado del servidor: el sitio está alojado en Telefónica, y los tipos no son un hotel (¡cuac!), digo, no son especialistas en hosting y sí son más burocráticos que el Estado (ah, Entel...) y además estaban de paro. Con semejante sal, me daba pavor hasta cruzar la calle.

Me acosté 2 y pico, obviamente después de verificar si la página funcionaba o no. No. No. NO.

No me podía dormir. Cada 20 minutos, más o menos, me levantaba a apretar el puto F5. Y siempre la misma porquería de siempre.

Eran como las 5 cuando el cansancio le ganó al fastidio y palmé. Había puesto la alarma a las 7 y supongo que habrá sonado. Recién a las 9 menos cuarto reaccioné ínfimamente.

Y F5 y la porquería ya huele demasiado mal.

Ducha y café para despertar al mundo. Cuatro cigarrillos al hilo y corriendo al diario. Nada de nada y me cago en todos: en el F5, en Telefónica, en las IP, en los DNS, en los servidores, en Bill Gates, en la Vía Láctea, en la capa de ozono y en los koalas en extinción.

A eso de las 10 y media, o algo así (a esta altura -sin dormir, sin nervios, sin nadie más sobre quien cagarme-, el tiempo me parece tan inexistente como un gnomo) alguien descompuesto en Plutón tiró la cadena, un marciano copuló tras una cuarentena, Bill Gates se lavó los dientes, algún mono de Telefónica dio en la tecla y el sitio apareció online un ratito.

Cuando volvió a caerse, el grito desesperado de todos acá fue: ¡¡¡No anda nada!!! Si lo repetís mucho, fijate que suena parecido a "Wanda Nara", quien a partir de hoy, chupate esta, se convirtió en la madrina de lanueva.com.

Así que no anda nada, Wanda Nara, nada de nada de nuevo. Y yo seco de vientre.

Para las 2 de la tarde había encargado unas empanadas y unas cocas (me refiero a la gaseosa pero), con la idiota intención de que el equipo de Internet festejara.

Aún estamos en eso: la página aparece y se va, como el sueldo o los toques de felicidad.

Me dicen que "en 48 horas se normalizará todo".

OK. Buenísimo. Mientras tanto, las empanadas me cayeron mal y me cago en lo que venga.