sábado, 5 de julio de 2008

342. ¿Que la inocencia te valga?


E
l chico gritaba:

-¡¡Aleeeeeeeejooooooooo!!

Y la chica agregaba:

-¡¡Cara de cangreeeeejoooooo!!

Los vi y oí desde el balcón de La Tipa, ayer al mediodía. Los pibes caminaban por la vereda de enfrente (la vereda par de Lamadrid al 300) con sus guardapolvos blancos debajo de las camperas: seguro recién salían de la Escuela Nº 4.

Parecían hermanos. El chico llamaba a su amigo Alejo, que caminaba media cuadra más adelante, y la chica decía Cara de cangrejo y se moría de la risa. El pibe también se reía, pero le llamaba la atención con un golpecito en el brazo.

-¡¡Aleeeeeeeejooooooooo!!

-¡¡Cara de cangreeeeejoooooo!!

Pensaba, mientras terminaba el pucho, qué inocente: es mejor Cara de cangrejo que "Tu mamá huele a abadejo" o "Te emperné frente al espejo" o "Si te gusta te la dejo" o "Te comés un pendejo".

Y después me asaltaron unos recuerdos y dije no, inocente las pelotas: en la primaria una pavadita así te puede joder el día, la semana, el mes. El año.


Me parece que yo estaba en tercer grado. Como mucho en cuarto. Nueve, diez años, ponele. Iba a esa misma escuela, la gloriosa Nº 4 "Bartolomé Mitre" de Lamadrid al 100.

El único apodo que he tenido en mi vida es Abelito, heredado de mi viejo, quien a su vez lo heredó de mi abuelo. Pero excepto mis amigos, mi familia y alguna descolgada, nadie me dice Abelito ya.

(Es extraño, creo. Porque si bien tengo estatura media/baja -en realidad, medio baja...-, siempre hubo alrededor alguien más bajo al que llamar Petiso o Enano. De la misma forma, aunque mi piel es medio oscurita -soy morochón, bah-, siempre hubo alrededor alguien más oscuro al que llamar Negro, y siempre hubo alguno más flaco o más gordo o más cabezón o más orejudo o más narigón o más peludo o más pelado.)

Retomo. Abelito, entonces.

Por aquella época, a principios de los 80, todo el mundo había visto al menos un episodio de Heidi, un dibujito animado creado por un japonés trasnochado a partir de un libro infantil apagado. Es la historia de una pobre huerfanita que vive en los Alpes suizos.

Y si viste un episodio de Heidi es im-po-si-ble que no se te haya pegado el tema de la presentación, un tema pedorro, un tema asqueroso, un tema a cuyo autor cagaría bien a trompadas.



¡¡Lo que me hinchaba las pelotas que me cantaran con la musiquita de Heidi "Abelito dime tú"!! Ah, no sabés...

Y era una tontería inocentona.

Y no te digo que me traumó. No. Pero sí me jodió el año, fijate vos. Odié a la huerfanita, al abuelito, a las ovejitas, a los japonesitos, a los Alpes y a los suizos.

Pero bueno. Peor la pasaba un compañero de básquetbol: se apellidaba Canullo.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

a pobre canulo!!! yo tenia uno que se llamaba Sertutto y ese si que se queria morirrrrrrr! jjajajajaja Chau "abelito"!! muy buena historia!

AEZ dijo...

Anónimo: gracias. ¿Estás autorizado a decirme "Abelito"?

Anónimo dijo...

Qué increíble!, hace unos días en Baires cantábamos con mis hermanos esa canción en el ascensor del edificio para romper las bolas, porque uno de ellos la ODIA!!!...
Me hiciste reir, muy buena historia Abel.

Y ahora... a ver si algún día pasás a tomar un café con nosotros y nos contás de tu viaje.

Besos.

Cecilia de Gaceta.-

AEZ dijo...

Cecilia: ¡qué bueno que te diste una vuelta por acá! Me alegra que te haya gustado.

Che, pasame el mail de tu hermano así formamos el Club Odio a Heidi.

Y ya voy a ir por allá, asumo la cuenta pendiente. Pero (y no es excusa) todavía me estoy acomodando...

Besote.

Anónimo dijo...

Me sumo YA al club contra Heidi, era una reventadita....

Anónimo dijo...

Siempre me doy una vuelta por acá... soy una de esas bloggeras anónimas en serio... un poco vougerista podríamos decir... pero recordar "mal" a Heidi pudo con mi silencio y al fin dejé un comment.

Te esperamos Abel, pa'cuando termines de acomodar y acomodarte.

Besos gacetísticos.

Cecilia.-

leon dijo...

tres TIPS (?) al respecto:

:: en la secundaria tenía de compañero al buenazo del gordo Villariño (Dios lo tiene en su gloria) al que le canábamos "vilariño. Vilariño, me la chupa, me la chupa con cariño". Yo lo recuerdo con cariño.

:: en otro curso había uno que se llamaba Zappalorto, pero como era grandote, fachero y copado a nadie se le ocurría joderlo.

:: la peor: estaba el "punto" de mi curso, al que ya se había llegado un extremo tal, que no alcanzaba con joderlo con su madre, tratarlo de onanista o la malicia asqueroa de escupirle la nuca. Un malnacido empezó a circular el rumor de que el "punto" era yeta, entonces a cada lugar que llegaba todos se tocaban el izquierdo (o la izquierda, según el caso), preceptores y profesores incluídos.

Anónimo dijo...

jeee...buena historia, pero dejen en paz a Heidi, que culpa tiene de los efectos,jeee!!
Y casi no te perdono me llevaras a recordar, por entonces me decían Olivia (y otras más crueles), porque era muyyyyy flaquita, y eu que no podía cerrar la boca les decía -a los chicos-"a los 30 estarán casi pelados y hechos pelota, y yo veremos".je, vos sabes ahora se acuerdan, me parece que el espejo se los recuerda casi a diario,y viene la típica ¿cómo se desarrolló Olvia? (el resto innombrable). beso.
Gurisa

AEZ dijo...

Anónimo: ya te saqué el carné. Sos el socio número tres. Aguante el club.

Cecilia: ¡no sabía que eras parte de esta enorme y selecta audiencia, jejejejejeje! En cualquier momento aparezco. Besote.

León: 1) ¿a Villariño lo recordás con cariño porque cumplía con la canción?, 2) me lo imagino a Zappalorto como uno de esos tipos que ALGO malo deben tener, porque si no es un abuso y 3) supongo que al "punto" no lo nombrás porque de hecho creés en la yeta...

Abrazo.

Gurisa/Olivia: mirá, con tus protestas no vas a detener el crecimiento del Club Odio a Heidi, te aviso. ¿Algún problema con los pelados? Jejejeje, beso.